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martes, 8 de abril de 2014

Cuento: La maldición de los Ojos Carmesí.

Había llegado el invierno, los dias eran mas frios y oscurecía cada vez mas pronto. Fue en una de esas aventuras nocturnas que solía dar, cuando un extraño suceso desencadenó una horrible tragedia y junto con ella una maldición incurable.
Llegadas las ocho de la noche salí a caminar, como todos los dias. Me dirigí al parque y por el camino me tropecé y sin querer golpee a una señora, con piel blanca y ojos oscuros, y su largo cabello negro, me dio un poco de miedo. Me disculpé, no queria ser descortes, pero la señora, al mirarme, se asustó y comenzó a alejarse diciendo:
- ¡Alejate! Traes contigo la desgracia, grandes augurios te esperan.
Yo desentendido la miré y le pregunté, por qué decia eso, pero antes de obtener respuesta alguna, la señora salio corriendo.
Si hubiera sabido lo que me esperaría, lo que había oido no sería algo sin explicacion para mi.
Una vez que llegue al parque, me senté a observar el cielo despejado y frio. A veces pasaba horas sentado allí, pero esta vez algo me hizo querer regresar. Me levanté decidido, y justo en ese momento, vi ante mis ojos, un preludio de muerte. Una chica de ojos rojos y cabello blanco, con un largo vestido negro, se hallaba ahi parada, aparentando ser inofensiva. 
Inmovilizado por la rareza de aquella chica, no pude hablar, solo observar como esa chica se acercaba a mi. No sabía que hacer ante esa situación.
Mi gran error fue haberme quedado allí, sino hubiera parado en el parque esa noche no hubiera pasado nada.
La joven se acercó a mi y me asesinó, sin decir nada, clavó un cuchillo en mi pecho y lo quitó lentamente. Ese era mi fin, o eso creí.
Cuando abrí los ojos, me di cuenta que algo no estaba bien, la chica habia desaparecido, y de alguna forma estaba vivo, pero a mi alrededor todo moria.
Así fue como supuse que de eso se trataba lo que había querido decir la anciana.
Jamas pude volver a casa, vivo desde entonces aislado en las sombras, han pasado años y ya no podre volver, ya nada será igual.